Las leyes de la naturaleza
son las leyes de mi espíritu.
Bajo la atenta mirada de un cielo estrellado
la noche cubrió mi cuerpo desnudo
con su manto de silencio.
Y me hice viejo de repente.
Con la fuerza que me quedaba
hundí mis pies entre las piedras.
Y con mis uñas escarbé los pozos más profundos
buscando vida en el infierno.
Alcé mis manos implorando al cielo.
Estirando mis brazos hasta que crujieron.
Me quedé, todo yo, rugoso y seco.
Y mi alma y mis dedos se retorcieron.
El funambulismo no necesita ni explicación ni mediadores, tampoco los necesita la poesía, pues ambos se basan en la emoción de contemplar el vacío en un instante efímero de creación que se consume en su propia pureza.
-Funámbulus-
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jueves, 2 de febrero de 2017
miércoles, 19 de junio de 2013
LADRON DE PALABRAS
Los cuervos arrancan los ojos a los muertos cuando ya no les hacen falta;
pero los aduladores destruyen las almas de los vivos cegándoles los ojos.
Epicteto
Soy un ladrón de palabras rápido y sigiloso.
Como una serpiente me cuelo entre la multitud
acechando sus conversaciones fortuitas.
Hay palabras que quieren huir despavoridas de sus dueños.
A veces las cazo al vuelo justo antes de que toquen el suelo.
A veces me meto en las bocas calladas, bien adentro,
pero los aduladores destruyen las almas de los vivos cegándoles los ojos.
Epicteto
Soy un ladrón de palabras rápido y sigiloso.
Como una serpiente me cuelo entre la multitud
acechando sus conversaciones fortuitas.
Hay palabras que quieren huir despavoridas de sus dueños.
A veces las cazo al vuelo justo antes de que toquen el suelo.
A veces me meto en las bocas calladas, bien adentro,
para arrebatarles las palabras a mordiscos.
Llego hasta el dolor y el llanto.
Hasta la luz y las sombras.
Llego hasta las entrañas
y arranco las palabras de raíz.
En las noches de luna llena
me deslizo en los lechos de los amantes
y rebusco entre montones de murmullos.
A veces tengo que cavar en las noches más profundas
hasta encontrar aquellas palabras que brillan como una urraca.
Hay mucho que robar
en este viejo mundo de palabras y puñales,
palabras gastadas,
palabras irreparables que dicen y esconden.
Nada es original
y robo de cualquier sitio que alimente mi imaginación.
Incluso entre las cenizas de una palabra muerta.
Soy un chorizo, un mangante, un ratero, un caco.
Un depredador que lo devora todo.
Películas antiguas y modernas.
Música, libros, cuadros, fotografías y poemas.
Los epitafios de las tumbas.
Los exabruptos obscenos de los palurdos.
Llego hasta el dolor y el llanto.
Hasta la luz y las sombras.
Llego hasta las entrañas
y arranco las palabras de raíz.
En las noches de luna llena
me deslizo en los lechos de los amantes
y rebusco entre montones de murmullos.
A veces tengo que cavar en las noches más profundas
hasta encontrar aquellas palabras que brillan como una urraca.
Hay mucho que robar
en este viejo mundo de palabras y puñales,
palabras gastadas,
palabras irreparables que dicen y esconden.
Nada es original
y robo de cualquier sitio que alimente mi imaginación.
Incluso entre las cenizas de una palabra muerta.
Soy un chorizo, un mangante, un ratero, un caco.
Un depredador que lo devora todo.
Películas antiguas y modernas.
Música, libros, cuadros, fotografías y poemas.
Los epitafios de las tumbas.
Los exabruptos obscenos de los palurdos.
Los gritos de los niños jugando en los parques.
El lenguaje de las olas y las nubes habitadas.
La autenticidad es inestimable,
la originalidad no existe.
Nunca quiero las palabras que me regalan,
sólo las quiero robadas, arrebatadas.
Lo importante no es de dónde las robas,
sino a dónde las llevas.
Robo a los ricos para dárselo a los pobres.
Ya no me molesto en disimular mis robos.
Y lo escribo en las paredes:
Palabras para todos,
abolición de la propiedad privada,
las clases sociales
y la explotación del hombre por el hombre.
El lenguaje de las olas y las nubes habitadas.
La autenticidad es inestimable,
la originalidad no existe.
Nunca quiero las palabras que me regalan,
sólo las quiero robadas, arrebatadas.
Lo importante no es de dónde las robas,
sino a dónde las llevas.
Robo a los ricos para dárselo a los pobres.
Ya no me molesto en disimular mis robos.
Y lo escribo en las paredes:
Palabras para todos,
abolición de la propiedad privada,
las clases sociales
y la explotación del hombre por el hombre.
jueves, 2 de mayo de 2013
LA SOMBRA DEL BOXEADOR
Si sale vivo de su match en Nemea podrá, dios Júpiter, honrarte con las costillas que le queden.
LUCILIUS. El boxeador devoto.
Sueño de una sombra es el hombre.
-¡Soy el campeón, soy el campeón!
Es el mono de feria que a todos hace reír.
Está convencido de que esta vez lo conseguirá.
El alcohol y las mujeres ya no existen para él.
La noche es mala y peligrosa.
Disciplina es su lema.
El entrenamiento es su vida.
Por las mañanas footing.
Después todo el día en el gimnasio
El saco, el puching-ball y la comba son sus amigos.
Ellos le ayudan para ser el mejor.
Disciplina es su lema.
Lanza sus puños desde todos los ángulos.
Persigue a sus sombras.
Se encogen, se alargan.
Esquivan, retroceden, avanzan.
Ring de sombras, baile de sombras.
Fantasmas incansables que se burlan de él.
Se enfada y golpea frenéticamente el aire.
Pelea contra las nubes de los sucios ventanales.
Contra la toalla de una percha.
Frente al espejo él es su peor enemigo.
Se responde con fiereza.
Sus derechazos zumban en el aire.
Su izquierda furibunda es un martillo.
Quiere ser el que fue.
Quiere que las cosas no se le vayan de la cabeza.
Vive en las tinieblas desde su último combate.
Disciplina es su lema.
Golpea, golpea y golpea con sus puños de hierro.
El saco se tambalea sin cesar.
Clava sus pies en el suelo
y se dedica a machacar las costillas del gigante.
Ya nadie volverá a reírse de él en las tabernas.
-¡Soy el campeón, soy el campeón!
Sueño de una sombra es el hombre.
jueves, 25 de abril de 2013
REGRESO AL CUADRILATERO
El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable.
Victor Hugo
Izquierda, izquierda.
Derecha.
Debe mantener la distancia.
Avanzar y retroceder.
Izquierda, izquierda.
Crochet.
Sabe que no puede parar.
Tiene que seguir moviéndose.
Los brazos y las piernas le pesan.
Izquierda, izquierda
Swing.
Avanzar y retroceder.
Los codos un poco cerrados para proteger el estómago.
Los mueve arriba y abajo para proteger los riñones y el hígado.
Los brazos y las piernas le pesan.
Uno, dos, tres.
Golpes en la cabeza.
Su cabeza es dura.
Pero se le ha metido dentro un pitido ensordecedor.
Ya no escucha los rugidos del público.
Ni sus insultos.
Ni los gritos de los que apuestan.
Tampoco la risa burlona de la chica rubia de la primera fila.
Pero oye como un niño llora en su pecho.
Sabe que se acerca el final.
Está entre las cuerdas.
No puede zafarse, no le quedan fuerzas.
Se abraza a su contrincante.
!Break, break! - Grita el árbitro.
Tiene que aguantar un poco más.
El sabe su oficio.
Lucha cuerpo a cuerpo.
Los golpes en los costados son insistentes y le cortan la respiración.
Siente el olor agrio del sudor y el sufrimiento.
El sabor de la sangre es muy salado.
La náusea de siempre atenaza su boca seca.
Los ojos le escuecen, los párpados le pesan.
El otro púgil es un buen fajador, lo empuja, lo arrincona.
Está entre las cuerdas.
Recibe el impacto de un gancho derecho seguido de otro gancho izquierdo
que le hace escupir el protector.
Todo es silencio.
Los focos del ring se tambalean.
A su alrededor todo da vueltas a cámara lenta.
Su cuerpo es un saco de carne magullada que se desploma.
Ha cumplido con lo pactado,
aguantar nueve rounds y caer en el décimo por nocaut.
Tiene prisa en irse de aquel lugar.
En su casa le esperan.
Hoy sus hijos tendrán algo para cenar.
Su mujer lo curará besando una a una todas sus heridas,
y será cuando toda su vida se concentrará en ese preciso instante.
El resto de su miserable existencia le importa una mierda.
viernes, 14 de diciembre de 2012
CUERNO DE CAZA
La máxima intensidad del amor dura lo que dura un
coito salvaje entre desconocidos.
Me detuve.
Se detuvo.
Le miré las tetas y el culo.
Ella me miró a los ojos
con sus ojos húmedos de lagarto.
Se abalanzó sobre mi boca
y me metió su lengua bífida hasta el fondo.
Tan al fondo entró
que me arrancó el corazón de cuajo
y allí mismo lo escupió
dentro de mi vaso de bourbon.
De un trago se bebió el mejunje
esbozando la sonrisa más hermosa
que jamás he visto
en unos labios manchados de sangre.
Desapareció para siempre sin dejar el menor rastro.
El cuerno de caza no paraba de sonar
y las jaurías ladraban su excitación.
El pobre animal herido de muerte
pronto dejó de quejarse.
Me detuve.
Se detuvo.
Le miré las tetas y el culo.
Ella me miró a los ojos
con sus ojos húmedos de lagarto.
Se abalanzó sobre mi boca
y me metió su lengua bífida hasta el fondo.
Tan al fondo entró
que me arrancó el corazón de cuajo
y allí mismo lo escupió
dentro de mi vaso de bourbon.
De un trago se bebió el mejunje
esbozando la sonrisa más hermosa
que jamás he visto
en unos labios manchados de sangre.
Desapareció para siempre sin dejar el menor rastro.
El cuerno de caza no paraba de sonar
y las jaurías ladraban su excitación.
El pobre animal herido de muerte
pronto dejó de quejarse.
miércoles, 24 de octubre de 2012
EL ANGEL EXTERMINADOR
He
escrito estos versos
para que
vuelvan los dioses.
Ricardo
Reis
La especie humana
por el solo hecho de existir
causa sufrimiento y muerte
a muchos animales
a las plantas
a los bosques
a los ríos
a los mares
a otras personas.
Viene sucediendo
desde el primer día.
Odiamos tanto
que nos odiamos a nosotros mismos.
Cayeron las ansias al vacío.
Cayeron los gritos en la nada.
Cayeron los sueños en la noche profunda.
No hay luz en las grietas del precipicio.
Vamos cayendo y cayendo al fondo oscuro.
Caemos a lo más bajo que se puede caer.
sábado, 17 de marzo de 2012
LUCES EN LA OSCURIDAD
Yo amo la intimidad de los suicidas,
la oscuridad, el miedo de los héroes
y esta alegre tristeza
que todavía es vivir.
Omar González
No esperaba a nadie,
a nadie,
ni siquiera a un recuerdo.
En el fondo de todas las horas
hay una hora vacía
sorda y estéril
con el peso de todos los muertos
silenciosos.
Y podía ocurrir.
Porque estaba solo.
Porque era de noche.
Porque llovía.
Había una botella vacía
sobre la mesa.
Había una viga.
Había un gancho.
Había una soga.
Por un milímetro.
Por un segundo.
Pero se abrió la puerta.
Y por fortuna pude escuchar
cuán rápido el corazón me latía.
Y por fortuna se coló por la ranura
la luz del amanecer
y el desafío de un nuevo día.
jueves, 23 de febrero de 2012
EL BESO INSONDABLE
Y aunque todo sea pasto del tiempo
yo te amo tanto
y desde tan adentro
que es como si mi raíz más profunda
se hubiera entrelazado
con la tuya más honda
para hundirse en el subsuelo
más recóndito de la tierra.
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