El funambulismo no necesita ni explicación ni mediadores, tampoco los necesita la poesía, pues ambos se basan en la emoción de contemplar el vacío en un instante efímero de creación que se consume en su propia pureza.
-Funámbulus-

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domingo, 28 de julio de 2013

SIROCCO

Alma que como el viento vaga inquieta
y ruge cuando está sobre los mares
y duerme dulcemente en una grieta.
Alfonsina Storni 


Aquella noche calurosa de verano
llamaron aporreando la puerta.
Era un huracán que entró como un torbellino
nublándome la vista,
dejándome sin habla y sin respiración.
Como pude intenté mantenerme en pie
en medio de aquel revuelo de aire húmedo y cálido
que sofocaba mi alma desnuda.
Quise detenerle cerrándole el paso
pero el vendaval ya se había colado en mi habitación
revolviéndolo todo.
Giraba y giraba desbocado entre mis piernas,
resoplando,
metiéndose en todos mis recovecos,
zarandeando mis pechos,
arrancándome la ropa,
alborotando mi pelo
mientras me hacía rodar por los suelos
con estrepitoso resuello.
-¡Para, para, demonio!- acerté a decir con voz trémula.
Y él, arrollador viento de túrbida pasión,
escapó raudo por la ventana,
relinchando como un centauro.